Principales problemas éticos
Es de todos conocido que el problema moral más serio causado por
las nuevas tecnologías de la comunicación, es la exclusión de forma automática
de la inmensa mayoría de la humanidad, que estimula el surgimiento de una nueva
clase: la de los ricos en información.
Se trata de la cuestión del acceso a Internet, al plantearse el
problema de las barreras de acceso de carácter económico, técnico,
sociocultural e intercultural. Debido a estas limitaciones, en la mayoría de
las ocasiones, sólo un pequeño sector de la población tiene acceso a Internet.
Esta problemática no se refiere exclusivamente a la situación en un determinado
país, sino también a la relación entre los países del llamado primer, segundo y
tercer mundo. En marzo del 2002, la empresa Cyberatlas dio a conocer las
estadísticas en cuanto a cantidad de usuarios con acceso a Internet; se
evidenció, una vez más, la gran brecha tecnológica que existe entre países
pobres y del primer mundo.
Propiedad de los programas informáticos
Los programas informáticos suponen un enfoque nuevo para entender
la propiedad intelectual, porque el objeto a proteger por vía legal, el
software, posee una naturaleza distinta a la existente. Las leyes antipiratería
defienden los derechos de los productores de software o de los que poseen
autorización para vender licencias de uso de dichos programas. El problema
ético consiste no sólo en buscar una nueva forma de justificar el derecho a una
nueva forma de propiedad, sino en analizar, además, si las leyes de propiedad
intelectual son justas o si deben crearse nuevas formas de entender dichas
leyes en beneficio de la comunidad mundial de usuarios.
Decisiones tomadas por computadoras
Desde hace algunos años, los sistemas de información no sólo toman
decisiones sino que las ejecutan; en algunos casos, se ha demostrado su
capacidad para tomar mejores decisiones que los humanos. El problema que se
plantea es la obligatoriedad de hacer siempre caso a las máquinas. También
puede plantearse de otra manera: si los sistemas expertos son tan completos,
¿es moral no hacer caso a las máquinas? Cuando se entrega la responsabilidad de
las decisiones riesgosas a sistemas digitales, se presenta un nuevo tema moral:
¿cómo enfrentar situaciones en las que tomar una decisión equivocada causa graves
consecuencias, donde nadie tiene responsabilidad y, por tanto, no se sufre
castigo o sanción alguna?
Realidad virtual e inteligencia artificial
La problemática de la realidad virtual (RV) no hace principalmente
referencia a si ella representa bien o no la realidad. Se refiere
fundamentalmente al peligro de que en una posible representación de la RV, se
realice una selección de ciertos valores o intereses a expensas de otros. Por
su parte, la inteligencia artificial supone también unos planteamientos que tienen,
en principio, consecuencias para la concepción ética del ser humano.
Comunidades virtuales y ciberaislamiento
El éxito de Internet y el increíble crecimiento del correo
electrónico, ha aumentado la preocupación acerca del potencial de las nuevas tecnologías
de información y comunicación para debilitar las relaciones humanas. Se teme
que la red social del futuro podría ser un vasto océano compuesto de individuos
aislados, que, a modo de abejas humanas, interactúen con datos más que con
personas. Es imprescindible lograr que la "comunidad virtual" esté al
servicio de las verdaderas comunidades humanas, y no que las sustituyan.
Ciberalfabetización
Existe un gran problema con cómo ayudar a los usuarios a
discriminar entre las fuentes de información y con cómo evaluarlas para
determinar si son verdaderas y reales. Algunos tienen un gran temor de que se
esté creando un mundo donde la capacidad de discernimiento moral e intelectual
se vea aplastada por un mar de información; por ello, es necesario ayudar a las
personas a navegar exitosamente en este mar virtual. Las aguas no exploradas
del web deben conocerse. No basta la sola preocupación por los partidarios de
la pornografía infantil, el racismo, el terrorismo y las sectas satánicas. Las
habilidades para orientarse satisfactoriamente en la red ayudarán también a las
personas a descubrir, usar y evaluar las fuentes de información que posibiliten
su desarrollo, tanto profesional como humano.
Se concluye que los ejemplos expuestos evidencian la incapacidad y
la obsolescencia de los viejos patrones morales, éticos y jurídicos frente a
las nuevas realidades tecnológicas. La ética en las nuevas tecnologías de la
información no representa algo meramente teórico, sino sobre todo una tarea
práctica que debe asumir cada individuo, las instituciones y la sociedad en
general. Se precisa un nuevo enfoque, nuevos paradigmas mentales, pero sobre
todo voluntad política; esta no es más que un esfuerzo mancomunado que
involucre a todos los factores sociales: desde el ciudadano hasta los
gobiernos, que incluya el sector empresarial privado, las ONG y las
instituciones sociales y religiosas de todo tipo, con el objetivo de construir
consensos y elaborar criterios comunes que permitan enfrentar
satisfactoriamente tan traumática y amenazadora realidad.
Salud:
Uso excesivo de estas nuevas tecnologías:
puede tener efectos perjudiciales en la salud de las personas. Así
lo afirman varios expertos y diversos estudios, indicando que en el equilibrio
y el uso moderado está la clave. En esta entrada les presentaremos las
patologías más comunes y cómo éstas pueden afectar a la relación de las marcas
con los usuarios.
Cabeza, ojos y hasta los dedos
Las enfermedades tecnológicas más habituales suelen afectar a
aquellos órganos o partes de nuestro cuerpo que están en contacto directo con
los dispositivos que nos rodean, como los casos que vemos a continuación.
Tensión ocular
La tensión ocular no es tanto una enfermedad sino un aspecto de
nuestra salud a tener en cuenta cuando utilizamos dispositivos o tecnología
durante un período de tiempo prolongado. Normalmente se produce por permanecer
más de ocho horas al día delante de un ordenador o de cualquier tipo de
pantalla, cansando nuestra vista y provocando deshidratación.
FOMO
El síndrome FOMO se trata de “un miedo social que
siempre ha existido: la exclusión, el saber que tus colegas van a algo o tienen
algo mejor que tú”.
Aunque ese miedo siempre haya estado ahí, en todas las fases de la
historia, gracias a los smartphones y la tecnología ubicua, “ese miedo se ha
convertido en un acompañante habitual”, sobre todo para los más jóvenes.
Enviamos mensajes… dormidos
También conocido como ‘sleep texting’, esta patología afecta
principalmente a niños y adolescentes que utilizan los móviles de una forma más
habitual. Como su propio nombre indica se refiere a la tendencia de
un número importante de jóvenes de enviar mensajes de texto (a través de redes
sociales o apps de mensajería instantánea) mientras duermen, sin ser
conscientes de ello.
Elizabeth Dowdell, una profesora de enfermería en la Universidad
de Villanova, realizó una encuesta a 300 estudiantes y
llegó a la conclusión de que entre un 25 y un 35 por ciento envían mensajes
mientras duermen. Y lo que es peor, más de un 50% afirmaron que los móviles
suponen una interferencia cada vez que duermen.
Nomofobia
Se puede definir la nomofobia como el miedo o la angustia de
las personas al olvidarse su teléfono en casa o en la oficina. Estudios
canadienses afirman que un 65% de las personas encuestadas se sienten desnudas
cuando no tienen su smartphone cerca. Una obsesión que puede tener
consecuencias perjudiciales para la salud.
La vibración fantasma
Aunque no se trata de una enfermedad propiamente dicha seguro que
en algún momento la habéis padecido. Notáis una vibración en el bolsillo de
vuestro pantalón y pensáis que habéis recibido un mensaje o una llamada. Sacáis
el móvil y veis que, realmente, no ha pasado nada. Es lo que se conoce con el
nombre de vibración fantasma.
Este malestar se asocia a un excesivo uso y dependencia del móvil
y a estar en constante alerta ante posibles notificaciones de correos, mensajes
o actualizaciones. En este artículo de la BBC explican su origen científico.
La adicción al móvil y las marcas
La gran mayoría de las enfermedades presentadas anteriormente
están asociadas a un excesivo uso de dispositivos electrónicos. Aunque
las nuevas tecnologías facilitan a las marcas (y a las agencias) el acceso
a sus potenciales consumidores, ya que tantas horas de exposición
favorecen un mayor impacto, todo abuso es malo.
Un estudio de Flurry del año pasado
apuntaba que mientras que los usuarios consumen un 23% de los contenidos
totales diarios en su móvil, empresas y marcas sólo destinan un 1% de sus
presupuestos de marketing a este medio. Esto supone una gran oportunidad para
estas compañías. Si estamos ante un público cada vez más móvil, acércate a
él.
La gran mayoría de usuarios, sobre todo los más jóvenes, viven
‘aquí y ahora’. Gracias a sistemas como geo-fencing y la
geolocalización las marcas pueden ponerse en contacto con los usuarios que
estén en un lugar y en un momento concreto para comunicarles ofertas,
promociones o simplemente advertirles de su presencia.
Otra oportunidad que se presenta para las empresas es la de crear
contenidos adictivos y que inciten a ser compartidos. El éxito de
redes sociales como Facebook o Twitter ponen de relieve que la gran mayoría de
usuarios disfrutan compartiendo contenidos de cualquier tipo: ofertas, fotos,
vídeos, etc etc. Las marcas que sepan crear este tipo de contenidos
virales tendrán mucho ganado y probablemente se ganen la atención de
potenciales consumidores.
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